He decidido aceptar a lo largo del tiempo, que las cosas cambian, que todo cambia, hasta los roles, y a veces para mal... y así va la sociedad, la guerra de sexos es cada vez más evidente, y hoy los hombres quiere otras cosas, y las mujeres aspiran a más ¿Que nos está pasando?
Me junté con Luis (El chófer encargado de llevarnos a la casa, la noche en que con mi amiga quedamos botadas en la calle, ese que nos tiró flores como quiso, para conseguir una conquista) me llamó por lo menos diez veces en menos de un día, me había decidido a no contestarle y esperar a que se aburriera de llamarme, pero no fue así, así que le conteste, y tras varios minutos-laaaargos minutos- de insistencia, accedí a juntarme con el, total solo sería un rato, y para darle una oportunidad a él y a mí claro... mejor no hacer prejuicios.
Le dije que nos juntáramos en el mismo lugar que quedamos de tomar un jugo, aún que, él decidido quería pasarme a buscar le dije que no. Por cierto llegó tarde. Cuando ya nos saludamos y pedimos algo para tomar, el se sentó y comenzó a contarme de su agitada vida laboral, de sus proyectos a futuros y de sus ganas y anhelos de formar una familia feliz... yo pensaba "¡Por Dios, éste quiere una esposa!", le brillaban los ojos cuando me miraba, y coqueteaba conmigo a ya no poder... Habló de religión casi una hora entera, y mientras se tomaba su cuarto café prendió un cigarrillo. Yo ya estaba bastante incómoda, apestada en realidad, yo lo miraba y sonreía rogándole al cielo que sonara mi celular e inventar una excusa para salir rápido de ahí.
Luego de que habló las tres horas, se detiene... suspira, me mira a los ojos... fijamente y pregunta: Bueno... ¿Quieres pedir la cuenta e ir a algún lugar? Seguro hise una mueca bastante fea, porque su expresión cambio de tierno y feliz, a duda. Luego me toma la mano que tenía sobre la mesa y me dice: Eres genial, deberíamos vernos más seguido, salir, ir a lugares juntos... me encantas.
Yo no lo podía creer, un hombre enamorado y una cita de-sas-tro-sa, esté hombre estaba literalmente desesperado, y quería más. Lo miré a los ojos completamente desconcertada, me levanté de la silla, el sonrió esperanzado, me siguió con los ojos y esperó a que le digiera algo, sólo atiné a decir: Esto queda hasta aquí.
Luego de un escape de película mi celular no dejo de sonar por lo menos tres días seguidos, mensajes de él como "Lo siento, no quise espantarte" o "juntemosnos y arreglemos esto". Sinceramente el debía arreglar su lengua y ponerle frenos, o quizás ver su corazón y superar todas las pérdidas amorosas anteriores, encender sus oídos y escuchar.
Nosotras no queremos hombres que se quieran comprometer ciegamente, menos en la primera cita, queremos hombres que nos quieran conocer, que quieran escucharnos, hombres que estén dispuestos a ser duros cuando se requiera y no unos llorones que muestren sus lágrimas cada vez que quieran hacernos ver que ellos también son sensibles y entienden a las mujeres, "Seres evolucionados" le dicen algunos. Queremos de esos hombres que a veces quieren solo una noche, queremos esos hombres que también quieren más que una, y el día entero también, que compartan sus intereses, pero que también escuchen los nuestros, que los procesen, que no se les olvide ¡que se tapen el otro oído si es necesario para que no se les salga! y que con eso consigan algo, por lo menos yo, no quiero de esos que dicen: "Te quería traer una flor, pero estaba todo cerrado" CUEK! que asco, que falso y que mal jugador... pero ciertamente es así, hoy hay malos jugadores, demasiado intensos, llevados por la pasión de querer a alguien a su lado, jugadores con malas estrategias y contrincantes demasiado inteligentes como para perder... pero de tanto ganar se están quedando solas.

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