sábado, 22 de enero de 2011

Después de una noche loca.


Un dolor de cabeza comenzó a golpearme cuando de repente empecé a sentir mi cuerpo que yacía acostado sobre un colchón, las sábanas me llegaban hasta la cintura y mis brazos helados apenas recuperaban su fuerza. De costado, mi cuerpo señalaba hacia la ventana que, tan grande e imponente dejaba entrar los rayos de sol directo a mi cara, para que despertara, supongo. Mi pelo olía a cigarrillo, pero mi boca no sabía a alcohol, estaba insípida y seca... creo que había tenido una de esas noches locas.
Giro mi cuerpo para apoyar mi espalda, mis ojos comienzan a mirar el techo, era bastante alto, blanco e iluminado, realmente esta no era mi casa, sigo girando hasta apoyar el costado contrario de mi cuerpo y un bulto a mi lado parecía estar vivo, bajo esas sábanas había un monstruo viviente, se le podía ver respirar. Me quedé quieta, asustada, mi corazón comenzó a latir a mil por hora, luego aquel ser viviendo giró hacia a mi, sacó su cabellera chascona de debajo de la sabana y sus ojos azules se asomaron para mirarme. 


Me quedé atónita, éste definitivamente no era un monstruo... Luego de mirarme varios segundos, destapa su boca de las sábanas y me sonríe, mientras yo pensaba: "¡¿Quien es él?!" y con tanta hermosura regalada yo no quería espantarlo. Le devolví la sonrisa, mientras él con sus ojos penetrantes continuaba mirándome, ninguno de los dos hablaba y pensé: "A lo mejor el tampoco me recuerda, y así no paso esta plancha sola".
Lentamente, comienza a acercarse, sin dejar que las sabanas bajaran de su pecho se acercó a mi lado sin dejar de mirar mis ojos, sonriente, siempre sonriente, y el aroma que desprendió de su cuerpo trajo consigo imágenes confusas de una noche loca pero apasionada, yo aún no despertaba bien, comenzaba a recuperar la memoria poco a poco, y su aroma me ayudaba, sus ojos se me hacían conocidos y su sonrisa inevitablemente  llenaba todos mis vacíos y provocaba escándalos en mi estomago. 
De pronto sentí la necesidad de besarlo, de abrazarlo, sentí necesidad de él y su cuerpo. Luego ya, a unos centímetros de mi y mi rostro, me sigue mirando, sigue sonriendo, coloca su mano sobre mi mejilla y besa mis labios... de pronto sentí que el mundo se había puesto de cabeza.
Lo miré a los ojos, esta vez fui intensa, quería mirarlo intensa, y que con mi mirada yo fuese todo lo que el quisiese que fuera, todo lo que quisiera y deseara, todo lo que esperara de mí y que inevitablemente imaginara el mundo conmigo, su mundo. Me abrazó fuerte, como si tuviera miedo a perderme, y suspiré, giré nuevamente para mirar el techo, mientras sentía su vista contemplándome... Estaba tranquila, sabía que este no se me escaparía, había una conexión realmente poderosa, y a pesar de que los recuerdos seguían viniendo a mi memoria, era como si hubiésemos pasado la vida juntos, y ésta mañana solo era un capitulo más de nuestras vidas... estábamos unidos, compenetrados, listos y dispuestos. Su corazón ya era mío y seguramente el se había robado el mío la noche anterior. Yo lo quería para que siguiera formando escándalos en mi estomago y provocara que cada mañana fuera un nuevo día, como después de una noche loca.

1 comentario:

  1. Me gusta !!!

    A ver si te das vuelta por estos lados, pero no des nombres, ya? soy Muma, eso nomás.
    Besos!

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