jueves, 21 de noviembre de 2013

Santiago es clasista, narcisista, fascista, machista, discriminador, individualista y sexista.



¡NOTA ROJA!


Me tienen chata que se crean Chile, me tiene chata que se crean más, que se crean más, que se crean más. La gente mas desagradable que conozco abunda en esta ciudad llena de smog que contamina el alma y de autos que contaminan la paz. No saben nada, no saben lo que tienen, o lo que podrían llegar a tener. Esta es una ciudad corrupta, discriminadora y clasista, de todos lados son clasistas, desde Maipú y la Legua, todos me tienen chata con su clasismo: "¡Hay el hueon cuico que se cree!" se imaginan diciendo "¡Hay el hueon pobre pobre!" . La gente pobre más se tira para abajo, más discriminan, más dividen, te hacen la línea que no tienes que cruzar, nombrándote incompetentes para ser parte ellos… ¿Entonces que es que piden? ¿Que acaso no es eso lo que esta puta ciudad reclama? ¿Que acaso la gente de mierda que quiere igualdad no son ellos los que deberían en primer lugar profesarla y practicarla? Si siguen así nos vamos a quedar siempre con olor a pobres, con olor a derrota, con olor a fracaso eterno echándole la culpa a la historia que a veces nada tiene que ver con nosotros. Échense la culpa a ustedes mismos, que son todo menos profetas. Que son mugre en vez de paz. Que son ciudad en vez de pueblo. Que son cemento en vez de tierra. Que son humo… en vez de viento.

Yo no entiendo, yo no entiendo na`… Si regar el pasto del jardín no te hace Buda, tener un perro tampoco, y pasarle una monea`al viejo de la esquina menos (hay que hacerlas todas juntas y todos los días). Paren de creerse solidarios, porque en esta ciudad lo que abunda es el egoísmo. Y quizás luego pida disculpas por tan ofendedor escrito, pero es que a mi me ofenden todos los días… todos los días esta ciudad me come, el micrero me gruñe, o ni siquiera nada, el paco me mira como si yo fuera a hacer algo malo, la vieja, el viejo, el hombre, la mujer, la joven y el joven que tengo al lado del metro solo están pensando en “que puta esta mierda de gente” el guardia del banco me mira como si fuese a hacer algo malo, el garzón del restaurante me mira como para hacerme algo malo y la vieja del metro me reta porque dije alguna chuchá y yo solo quiero decir mas chuchás, y la saco de huea que corre para sentarse en el asiento del metro en donde sólo le cabe la mitad del poto, porque lo único que hace esa vieja es comer completos (Bueno también yo, pero me cabe el poto entero). Estoy chata, chata de los moralistas que te miran feo por decir la verdad, porque seguimos siendo una ciudad conservadora del siglo pasado, en donde hay que fingir ser alguien más para que la gente te acepte, que sigue pensando que las putas están mal y ellos están bien, que el que es grande es mejor y el que usa corbata es de bien, que las mujeres somos más objetos que personas, y que un par de tetas puede hacerte feliz, que una falda corta es de mal gusto, y que estar bien vestido es de gays, que la pelo lais es hueca y arribista y el pobre resentido. Estoy chata de que piensen así, de que esta ciudad se base en pura superficialidad, de que estar maquillada es de maraca ¡Hasta cuando mierda se van a fijar en los defectos de los demás y se preocupan mejor en regar el pastito y ser buda! He sido una inconsecuente en cada palabra, pero es que yo riego y riego el pasto y el pasto nunca crece, está ciudad se lo comió todo... y me dan ganas de llorar porque una lo intenta todo con el pasto.
No digan que Chile es clasista, porque Santiago lo es. Bueno... ¿Y que hueá ahora? ¿Me van a dar más motivos?

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