(...)
Pretendo seguir siendo yo, seguir fluyendo por la vida como
el agua que nunca para. Seré fuego cada vez que desde mis venas se prendan las
más íntimas pasiones carnales, y cuando sea tierra, será porque esté mareada de
llevar tanto tiempo siendo aire, y recogeré del suelo y la arena cada grano que
hayas pisado para ver si te ayudan a sentir las cosas como yo y te conviertes
en agua para fluir sin pensamiento. Para que sea más fácil ser solo uno.
No pretendo alejarte, mucho menos asustarte, pero si Pedro
de Valdivia hablase cada domingo, te confesaría varios de mis secretos y quizás... quizás
así... no... no.

No hay comentarios:
Publicar un comentario