No sé si solo es cosa mía, pero a veces me dan ganas de
mandarte a la chucha, y no es que quiera, pero esta irregularidad constante de
emociones y demostraciones limitadas, me hace querer no querer nada contigo.
Camino en una cuerda floja sin ver el fin ni el fondo, porque me gusta además(…)
Parece que estamos en la misma parada; esa de querer dar
pero recibir y recibir siempre a cambio, el no entregar nada, porque hay una
huincha amarilla fosforescente en tu frente que dice: “cuidado, posible daño
futuro” hay que ceder, hay que ceder…si no cedes cursimente hablando, jamás
sabrás todo lo bueno que te estás perdiendo o lo que podrías estar ganando… o ¿Qué
hueá? A lo mejor sólo te las das de interesante y misterioso, no quieres nada
de nada y solo consigues cartas para tener bajo la manga ante cualquier situación
de necesidad de recibir cariño y otras cosas, quieres comodidad ante todo,
libertad a toda costa con el lujo de tener a alguien al lado sin que pueda
reclamarte algo a cambio. Pero es tan fácil como con unas cuantas gotas de
alcohol en la sangre explotas tu corazón exclamando sentimientos falsos
dejándote llevar por no sé qué chucha te provoque unas piscolas en las
emociones. Y de repente me quieres y me extrañas. Como dice la canción de la
Fran Valenzuela: “Ya no me gusta si me evitas, no me invitas, si no gritas mi
nombre al pensar en el amor (…)”
Te dejé un mensaje en La piojera, el día que me dejaste plantada. Traducción: "NN: Por dejarnos plantadas, nos curamos y follamos toda la noche!!! con amor A" (Por motivos de privacidad se ha borrado el nombre del destinatario de aquel mensaje)

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